Me miraste en aquel bar con los ojos del ladrón 
que se acerca sigiloso a revolver un corazón, 
corazón que años después dijo "sí" mirando al mar 
y con el mundo a nuestros pies nos prometimos todo y más. 

Gira el viento, gira con los sueños que se van. 
Silba el tiempo, silba cuando no hay nada que hablar. 
Nos creímos intocables y el amor se nos murió, 
se apagó, se apagó, se apagó... 

Ya no importa recordar que te quise sin piedad, 
que las flores se apartaban para vernos caminar. 
Nuestro cielo se llenó con estrellas que vender, 
y el corazón que me robaste se arrugó como el papel. 

Gira el viento, gira con los sueños que se van. 
Silba el tiempo, silba cuando no hay nada que hablar. 
Nos creímos intocables y el amor se nos murió, 
se apagó, se apagó, se apagó... 

¿Qué nos ha pasado? Mira dónde estamos tú y yo, tú y yo... 
Qué razón tenías cuando me decías 
que es para valientes apostar por el amor. 

Porque muere un beso, muere en los labios de un adiós. 
Porque muere el alma, muere en los brazos del rencor. 

Porque muere un beso, muere en los labios de un adiós. 
Porque muere el alma, muere en los brazos del rencor. 

Porque muere un beso, muere en los labios de un adiós. 
Porque muere el alma, muere en los brazos del rencor. 

Ya no importa recordar que te quise sin piedad, 
que las flores se apartaban para vernos caminar. 

Ya no importa caminar que te quise sin piedad, 
que las flores se apartaban para vernos caminar.